domingo, 5 de septiembre de 2010

RESPONSABILIDAD SOCIAL EN LAS ORGANIZACIONES

Jhor Alexandra Mejía
Linney Angarita
Paula Andrea Chica
Rubén Gustavo Chaparro



El éxito organizacional siempre ha sido medido en términos económicos, cualquier empresa desearía tener los estados financieros de las mejores empresas de su sector y abarcar la mayor parte del mercado; los accionistas siempre están en la búsqueda de aquel gerente que eleve sus dividendos como nunca, que contacte a los proveedores que más barato cobren y que mejor calidad y garantías ofrezcan; parece no importar si las demás compañías se quiebran, eso sería lo ideal, lo importante es que no sea la nuestra. La ventaja competitiva para muchas organizaciones es tener la mejor e inalcanzable tecnología para que agilice sus procesos y las haga más rentables. En las facultades de administración la situación no cambia, hay quienes nos enseñan que ser buen gerente es generar riqueza a los accionistas y entre los estudiantes se considera que un egresado es exitoso dependiendo de la multinacional para la cual trabaje y del auto que tenga.

Afortunadamente hay quienes creemos que una empresa es exitosa por la calidad de las personas que la conforman, y es esa calidad lo que hace que una organización tenga una verdadera ventaja competitiva que haga que la empresa se mantenga en el tiempo. De nada servirían las mejores prácticas financieras, el software más sofisticado, la tecnología más avanzada y las mejores estrategias de mercadeo si no existen las personas adecuadas para que logren los objetivos que se esperan.

En la actualidad las empresas están usando una estrategia para obtener una ventaja competitiva y a muchas les ha dado resultado; han llegado a la sociedad como partícipes en la solución de problemas sociales como la nutrición y educación de la población menos favorecida y también con la preservación del medio ambiente; todo ello supone un interés en la sociedad pero también ha sido visto como una estrategia de mercadeo a la que muchos consumidores han sabido responder.

Es por esto que la sociedad ha demandado de las organizaciones diversas actividades que busquen subsanar a mediano y largo plazo los diferentes procesos que se han dado en el tiempo y que han perjudicado a la sociedad actual y a las venideras, generando así que en los últimos años hayan surgido diferentes iniciativas mundiales que impulsan la incorporación de la Responsabilidad Social en la estrategia empresarial. Diferentes instituciones y organizaciones han desarrollado también iniciativas para promover y fomentar el comportamiento socialmente responsable de las empresas. Generalmente todas estas iniciativas o proyectos incluyen una serie de normas o recomendaciones que incorporan un compromiso por parte de los estados adheridos para fomentar su desempeño en el entramado empresarial de sus respectivos países.

Teniendo en cuenta que los antecedentes de la R.S.E se remontan al siglo 19 en el marco del cooperativismo, que buscaba conciliar la eficacia empresarial con principios sociales de democracia, autoayuda, apoyo a la comunidad y justicia distributiva. Hoy en día es uno de los temas que concita la máxima atención del sector empresarial y del resto de la sociedad.

Según la Organización Internacional del Trabajo OIT la R.S.E “Es el conjunto de acciones que toman en consideración las empresas para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto, en sus propios métodos y procesos internos como en sus relaciones con los demás actores”.

Partiendo de este concepto podemos concluir que una empresa socialmente responsable es aquella que, además de ofrecer productos y servicios de calidad, de generar utilidades y empleos y pagar impuestos, identifica los problemas que aquejan a su comunidad y propone y colabora en alternativas para su solución. En tal sentido la responsabilidad social empresarial tiene un alcance ético, en la medida que satisface el compromiso de cada empleado y de la empresa con su entorno, al tiempo que estimula el sentido de pertenencia hacia la empresa.

Para ello, si una organización desea tener una cultura de responsabilidad social que además de hacerla mantener en el tiempo la lleve a lograr todos sus objetivos, debe empezar por implantarla con el grupo se “stakeholders” más importante: sus empleados. Y esto se logra creando un estado de bienestar que vaya más allá de programas asistencialistas fundados en dar cosas al trabajador; debe actuar sobre factores estructurales y funcionales dentro de la organización: prácticas de gestión humana, estilo de dirección, sistema de comunicación, integración persona-organización, entre otros (Calderón, Murillo, Torres, 2003).

Igualmente, la R.S.E tiene un alcance político, al complementar la acción de un Estado que no puede solucionar todos los problemas de toda la población y un alcance estratégico, porque estimula el posicionamiento de la empresa y de su marca en la sociedad, lo que permite generar diferencia y enfrentar de una mejor forma situaciones de crisis. Dado a que se emplea para describir una amplia variedad de iniciativas de orden económico, social y medioambiental tomadas por empresas, que no se fundan exclusivamente en requisitos jurídicos y son, en su mayoría, de naturaleza voluntaria.

Es preciso destacar que en cuanto a esta estrategia se han obtenido resultados significativos, sin embargo, consideramos que a las organizaciones en su mayoría aún les falta implementar más este concepto con sus colaboradores, pues podemos percibir claramente situaciones como: Tipos de contratación que lo único que generan en el empleado son comportamientos de desmotivación y poco sentido de pertenencia.

Teniendo en cuenta lo anterior resaltamos que la importancia estratégica de la responsabilidad social empresarial radica en que hacia fuera de una empresa, posiciona, diferencia, fideliza y relaciona. Igualmente, es necesario resaltar que la responsabilidad social empresarial debe ser asumida bajo un plan de acción permanente con un foco estratégico, con recursos estables y con programas de mediano-largo plazo.

La incorporación de la responsabilidad social empresarial en el diseño estratégico de la Empresa; no solo es una obligación para su crecimiento, sino que debe ser un compromiso ineludible encabezado por los accionistas e interpretado por el grupo de gerencia.

Los directores de la gestión del talento humano tenemos un alto compromiso con este concepto, dado que en primer lugar debemos aterrizar el término hasta que no solo se hable de él como una estrategia para atraer al mercado, sino que sea un acto latente y de alguna manera tangible.

Para el Centro Mexicano de Filantropía CEMEFI la responsabilidad social empresarial es:El compromiso consciente y congruente de cumplir con la finalidad de la empresa, tanto, en lo interno como en lo externo,considerando las expectativas de todos sus participantes, en lo económico, social o humano y ambiental; demostrando el respeto por los valores éticos, la gente, el medio ambiente y para la construcción del bien común.

En aras de obtener este bien común, los administradores debemos adoptar mecanismos que nos permitan garantizar el trato justo a los colaboradores, evitar la fuga del talento humano, propiciar su desarrollo integral y la promoción con base a sus méritos.


BIBLIOGRAFIA


Silveira, Sara. Boletín Técnico Interamericano de Formación Profesional. Montevideo: Cinterfor/OIT. n.154, 2003.

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